martes, 19 de octubre de 2010

Sí, únicamente TU EMOCIÓN depende DE CÓMO SE MIRE, sólo ella, tu emoción.

Así es, tu emoción depende de cómo se mire, entre otros factores ("genética" que no puedes excluir, "conocimientos naturales" que no puedes excluir, "intuición" que no puedes excluir, "recursos humanos de índole social" que no puedes excluir y "una concreta situación espacial" que no puedes excluir).

Por ejemplo, si tu emoción mira al Sol, tu emoción -la tuya- depende -entre otras cosas- de cómo lo miras. ¡Ah!, pero el Sol no depende, no, de tu emoción; porque, él, lo mires con mil maneras a reventar, sigue siendo tal como es.

Ocurre igual si atropellas a la persona X pues, ella, no depende de tu emoción, sino objetivamente sólo de conocimientos que sin duda tienes y que todo el mundo también tiene: "de frenar para no atropellarla" y "de ir a menor velocidad para no atropellarla".

Entonces, si los conocimientos -racionales- NO DEPENDEN DE NADA, ¿por qué se posponen a la emocionalidad a la hora del decir?; pues, tan sólo, porque "gusta engañar para un beneficio ególatra" -es un eficaz truco- y "porque, careciendo de los conocimientos precisos con una capacidad y por un esfuerzo, el necesario, se usan ya -en conveniencia- los conocimientos irracionales o unos fáciles prejuicios para aún seguir en los medios comunicativos, eso es, en egoísmo y en vanidad a costa de excluir... dignidades".

Si un político lo hace mal "con su política", debe ceder o cambiar "su política"; al igual, si un comunicador lo hace mal "con su comunicación", debe también ceder... (sí, "el ceder ante el error" implica autocrítica, corrección y una responsabilidad para mejorar y no empeorar o dañar las cosas).

8 comentarios:

José Repiso dijo...

Nada, absolutamente nada, es relativo porque AÚN NADIE tiene... una prueba; cuando ya se tenga, ya en ese momento, pues ya sí se puede decir.
Pero, si se dice antes es como decir que "tú eres un asesino" sin más o porque sí, para engañar, para manipular, para prejuzgar y para autodemostrarse una estupidez.

José Repiso dijo...

Osvaldo,

la razón es la única capacidad que tenemos para CONOCER las cosas y, a medida que se aplica coherentemente, las cosas se conocen mejor, sin duda; pues bien, para solucionar cualquier problema, para adaptarse -continuar- el ser humano, obligatoriamente HA DE CONOCER BIEN a lo que se adapta y qué soluciona.

Es así; y no, la razón no es de ninguna manera una entelequia, está y la tienes antes de ser entelequia -ya sea por ti mismo o grupal- como tienes la vida y las cosas naturales, ¡sí!, enfrente -regidas por reglas coherentes o... racionales, por un orden al cual sólo obedece la razón-.

Comprendo que te confunda la Escuela de Frankfurt (la Universidad actual lamentablemente ha desinformado a muchos estudiantes) pero, ésta, intentaba razonar como todas las escuelas aunque no respetaba estrictamente la razón; esto es, partía de una terapia o de una imaginación sociológica -de sugerencias o de utopía marxista-, con sus pocos aciertos y con sus muchos errores, para la crítica racional que debiera tener la sociedad.
Y, la verdad, la razón no se ciñe a eso, no; la razón no se ciñe a nada, sino sólo a una coherente aplicación de unos conocimientos probados o demostrados, y a ése también sólo demostrar otros a través de ésos.

Un cordial saludo

José Repiso dijo...

La Escuela de Frankfurt fue una reacción -idealista o existencialista- ante la técnica y la industrialización que -según ellos- deshumanizaban al ser humano; ante eso, claro, inevitablemente aplicaron una moral -no imparcial- "a su carta", excluyendo la razón para "un todo vale" caótico o sensitivo o aforístico o idealista o revolucionario y, así, hacían doctrina con eso -puesto que siempre lo doctrinario o su sello de identidad es el no atenerse a lo racional-.

No niego que tuvieran buenos aciertos en el contexto de reivindicación del humanismo pero, en el fondo, conducían a un gran error.

José Repiso dijo...

A UN SINVERGÜENZA CIENTÍFICO:

Lo único que garantiza -lo único- que racionalmente sea cierto lo que dices o supones demostrar es que nunca, absolutamente nunca, impidas al alguien demostrar que estás equivocado; a no ser que sólo impongas sinrazón y la vendas -con sobreprotección de mucho- como verdad, algo sólo propio de los dictadores o de los opresores o de los nazis.

José Repiso dijo...

El cerebro humano es de una absoluta e infinita perfección, que sus conocimientos estrictamente son de y están con la realidad. Por ejemplo, cuando una persona conduce obligatoriemente percibe perfectamente las líneas de la realidad -o sea, la realidad- que delimitan la carretera porque, si no, no conduciría bien ni unos segundos (¿comprenden para lo que el cerebro humano ha estado millones de años?).
O sea, el cerebro humano tiene y es perfectamente la realidad; sí, pero ya es otro asunto, otro contexto, otro mundo, el que ADEMÁS añade lo social manipulado o lo que degenerados intelectuales -vendidos al poder o al cinismo- siempre manipulan.

José Repiso dijo...

La memoria es una parte complementaria de la inteligencia (pero ¡no es la inteligencia!); igualmente son partes el instinto (adquirido a través de genes), la imaginación, la intuición (que es la memoria pragmáticamente útil estando en el subsconciente, la que es adquirida a través de todas las experiencias vividas), y la reflexión analítica o que contrasta.
TODO ESO ES LA INTELIGENCIA.

Una parte complementaria con exceso no; por ejemplo:
memorizar las miles de tonterías que dice un tonto ES MUCHA MEMORIA,
y ya discernir que son tonterías... eso ES INTELIGENCIA.

José Repiso dijo...

D...: Ya tengo los ejemplares de mi libro y hoy mismo te lo he enviado, cuando te llegue me avisas.

Sí, por supuesto que el segundo "yo" es más importante al ser el "yo presente" o el "yo resultado": es el que ostenta la voluntad.

D..., en el segundo comentario me haces pensar mucho sobre algo, lo de puro. Amigo, "pureza", este concepto es un concepto ideal de la voluntad; pensemos: ¿sería puro el haber evolucionado con dos ojos o con uno que hiciera la función de los dos?, ¿sería puro que en vez de utilizar la vista, porque ésta no existiera, utilizáramos un sentido de la captación de calor y únicamente por éste nos orientásemos?, etc. Es decir, podemos intentar instalar tal referencia, la de la "pureza", pero siempre lo hace la voluntad y además de forma ideal, o sea, corrigiendo a la naturaleza.

Pero hablemos de voluntad, ¿es un don o desarrollo acaso sólo humano?; pensemos: los animales también eligen a su forma primigenia o instintiva, cada ave por ejemplo recoge la materia prima de la naturaleza que a él le parece mejor según sus capacidades físicas -fortaleza o endeblez- y según la influencia de sus más cercanos depredadores; es decir, amigo, también... eligen, pero de un modo menos sofisticado podríamos decir porque, si no, no podría ser posible la evolución, cierto margen de libertad o de autoconducción de cada cosa, en ese caso de un ser vivo.

Sí, la comunicación lingüística del ser humano hace un idioma concertado por la voluntad, desde luego, y se libera demasiado o al menos algo de lo natural o de la supeditación que acarrea. Pero pensemos otra vez en los animales; por ejemplo, supongamos que las aves se despegaran de construir tan supeditadamente a la naturaleza nidos y decidieran -ya con voluntad- construir nidos de colores, con adornos para expresar sus grandeza, etc., y así en adelante consiguieran un idioma al igual o dependiente además de la voluntad como el de los seres humanos. Pues eso no quitaría nunca que partieron o se apoyaron el primigenio o elemental para luego añadir un lenguaje o idioma... más complejo y en esta complejidad más superfluo, es decir, de esas añadiduras menos esenciales que la voluntad presenta. Piensa, amigo, por ello que los diferentes tipos de comunicación están interconectados, que en la realidad hay como un gran "Internet", en donde los lenguajes interaccionan; de forma que lo elemental se viste de complejidad, ya sea por la voluntad, ya sea por la características de un medio o contexto en concreto, y la complejidad al final vuelve a lo elemental (tanta complejidad del ser humano llegará a lo más elemental al final, al polvo, al éter, a la energía).
(2003)

José Repiso dijo...

El sistema perceptivo del ser humano cuando conduce su vehículo por una carretera, por ejemplo, tiene que ser suficientemente perfecto de la realidad para que se cumpla tal conducción de esa realidad -la carretera-. Y así es, así lo hace. Si no tiene desatenciones, nunca hay error, nunca se equivoca su sistema perceptivo.
Al igual ocurre con otros animales que, sus capacidades, han sido tan minuciosamente actualizadas -en un proceso perfeccionador y único- durante millones de años.
Para que tengan una idea del ser vivo -tan subestimado-, el sistema perceptivo de un ordenador nunca distinguirá perfectamente lo que es real de lo que no -ante eso, es inútil casi total-, pero el de un ser vivo ya lo ha hecho "infinitas" veces.